ACTIVISMO Y EGOCENTRISMO

Resulta común que, al entender con claridad el veganismo y lo que esta lucha persigue, surjan nuevos activistas guiados por una motivación genuina y bien intencionada cuyo objetivo es visibilizar la explotación e injusticia hacia los animales no humanos. Este ideal se mantendría claro si se respetara a los sujetos de relevancia y la importancia de mantener el foco exclusivamente en ellos.

Está claro que no tenemos la capacidad para saber o entender con claridad a los demás animales, y por ello las personas veganas procuran abogar por sus derechos y liberación, por tanto el punto de vista, opiniones  y hasta las mismas personas se ven expuestas en menor o mayor medida cuando realizan activismo. Algunos activistas prefieren mantener el anonimato, otros simplemente no se dan importancia a sí mismos y otros se ven expuestos físicamente ya sea repartiendo panfletos informativos o brindando charlas, entre otras formas de manifestarse. Ninguno de estos métodos está mal si el foco se mantiene, claramente son las victimas y no el activista. Es decir, el mensaje y no quien lo emite.

¿Alguna vez ha dudado sobre las intenciones de un activista? Por ejemplo: si esta persona se aprovecha del activismo para darse a conocer, para alcanzar cierta reputación, ganar importancia o bien, simplemente para visibilizar su persona, también cada vez que participa en un evento se saca una foto con un cartel o bien mientras está dando una charla, publica cada que puede su nombre en panfletos, presentaciones, imágenes, entre otros. Esto, en realidad, ocurre frecuentemente y no solo en el veganismo, pues es natural el deseo de atención y a ser escuchado, después de todo somos seres sociales y la atención que recibimos de otros puede resultar muy gratificante. Pero, habiendo activistas con estas conductas ¿pueden entonces ser tomados en serio? ¿Existe una similitud entre ellos y quienes van a llorar y sacarse una foto al lado de un camión que se dirige al matadero para publicarla en alguna red social?

Queda claro que cuando esto ocurre los protagonistas ya no son las víctimas, sino el mensajero.

Se reitera que no está mal querer darse a notar dentro de una minoría como lo es la comunidad vegana o tomar una foto de sí mismo para ejemplificar algún tipo de activismo, el problema yace cuando muchas de sus manifestaciones o publicación en pro de los derechos animales o el veganismo enfoca a su activista y no a las víctimas, robándoles protagonismo y perdiendo el objetivo. ¿Realizar activismo por otros respecto a injusticias que en realidad no nos afectan pero genuinamente queremos ayudar podría de algún modo dejar de ser altruista? Si, podría decirse que en algunos casos se usa el activismo para ganar satisfacción personal y por momentos el centro de interés deja de ser los demás animales, aun cuando en apariencia si lo son.

Darse tanta importancia a si mismo podría ocasionar que nazca una cámara de eco, popularizándose tanto como activista que cada publicación lleva su nombre y se rodea de tantas personas que apoyan su postura que incluso cuando se equivoca difícilmente se pone en duda su error y la diversidad de puntos de vista distintos son cada vez menores fomentando así la desinformación, pues se reafirma su postura y se censuran las versiones discordantes. Esto hablando exclusivamente dentro de la comunidad vegana, pues es una obviedad que socialmente el veganismo no es apoyado por la mayoría.

El problema no está en seguir a un activista o ser uno, sino cuando se pierde el objetivo y se aprovecha el veganismo para ganar notoriedad y alimentar ese deseo de poner nombre y rostro a la mayoría de las publicaciones respecto al tema. Si creemos estar dentro de una cámara de eco y queremos salir de ella basta con permitir mayor diversidad de fuentes y opiniones contrarias, pues estas son las que alimentan nuestro análisis y cuestionamiento, no quienes alimentan nuestra supuesta “grandiosidad” y nos sitúan como el centro o fuente de conocimiento.