El dilema vegano

Probablemente, desde que eres vegano/a, has tenido que enfrentarte en alguna ocasión con la siguiente situación que te plantean otras personas (usualmente no-veganas):

“Supongamos que estas en una casa en llamas y tienes que escoger entre salvar a tu hijo o salvar a tu perro ¿a quién salvarías?”

Pueden utilizar esta o cualquier otra situación hipotética, pero todas comparten algo en común: la obligatoriedad de escoger entre salvar a un ser humano y salvar a un animal no-humano. El planteamiento de este tipo de casos críticos es muy frecuente, y esconde varias cuestiones interesantes. De la respuesta que brindemos se intentará señalar que:

1) El veganismo no tiene sentido (si escogimos salvar a nuestro hijo) porque continuamos considerando la superioridad de la vida humana.

2) Por otro lado, que somos misántropos al preferir salvar al perro o no-humano en cuestión

3) Que entonces no hay problema en explotar a otros animales o utilizarlos como recursos (si escogemos salvar a nuestro hijo o hija).

Más tarde volveremos sobre este último punto. Por ahora solamente mencionaremos que del hecho de elegir salvar a un humano en una situación como la planteada, no se sigue que estamos legitimados en explotar animales. Ahora bien, el escenario al que nos están enfrenando no es otra cosa más que un dilema ético o dilema moral. Hay varios ejemplos clásicos como el dilema del tranvía   En general, este tipo de situaciones involucran una elección entre alternativas insatisfactorias (Aroskar, 1980) y se caracterizan por: 1) la existencia de un agente que considera que tiene razones morales para 2) realizar alguna acción (salvar al humano o al perro, por ejemplo), pero 3) realizar las dos no es posible y por eso estaría “condenado” a fracasar ya que 4) realizaría una acción moralmente incorrecta (Standford Encyclopedia of Philosophy, 2018).

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Representación del dilema del tranvía

Incluso, dentro de la misma literatura sobre ética animal, algunos filósofos han desarrollado dilemas de este tipo. Por ejemplo, Tom Regan nos plantea el caso de tener que elegir que un perro o un humano permanezca en un bote.

“Hay cinco sobrevivientes: cuatro adultos y un perro. El bote solo tiene espacio para cuatro. Alguien deberá irse o todos los demás morirán. ¿Quién debería ser?” (Regan, 2004).

Peter Singer también propone una situación similar: “hay una casa en llamas y adentro se encuentra nuestro hijo o hija y “nuestro” perro” (Singer, 1999). Como ya es de esperarse, únicamente podemos salvar a uno de los dos, mientras que el otro morirá. ¿A quién salvaremos?

Regan (2004) señala que estos escenarios sirven para poner de manifiesto nuestras intuiciones (generalmente asociadas a la superioridad del valor moral de la vida humana). Sin embargo, nuestras intuiciones muchas veces se encuentran sesgadas por prejuicios y estereotipos, por lo tanto es difícil sostener que estos escenarios sean tan “inocentes” como se esperaría. Además, tanto la ética es en muchas ocasiones contraintuitiva puesto que a veces demanda que hagamos cosas que van en contra de nuestros gustos y preferencias o de nuestras propias creencias preconcebidas. Como bien señala Rachels:

En la ética, debemos esperar que la gente algunas veces se niegue a escuchar a la razón; después de todo, la ética puede requerir que hagamos cosas que no queremos hacer; por tanto, es de esperar que tratemos de no escuchar sus demandas (2006, p. 79).

Por ejemplo, muchas personas consideraban y lamentablemente aún continúan pensando que el color de piel es una característica moralmente relevante para discriminar a otros. Sin embargo, luego de analizar si realmente esta característica importa para decidir, por ejemplo, si alguien puede tener o no acceso a la educación, el derecho a votar o a utilizar servicios de salud,  se considera que esto no es así, las personas que mantienen esta creencia, deberían de cambiarla y actuar en consecuencia (o al menos eso se esperaría, siendo optimistas).

Bailey (2009) considera que estos escenarios siguen un razonamiento circular porque asumen la superioridad humana basándose en que los humanos tienden a preferir a otros humanos en este tipo de situaciones. Nuevamente, esto se basaría en las intuiciones que solemos tener sobre el tema, pero, como bien indica esta autora, habría que ver hasta qué punto estas intuiciones no están sesgadas por prejuicios antropocéntricos.

Retomando los tres puntos que antes se mencionaron, prestémosle atención al último: -entonces podemos tratar a otros animales como recursos- y comparemos la situación; pero poniendo a dos humanos: una persona joven y un adulto mayor (un adulto de 60 años o más). Si decidiéramos salvar a la persona joven ¿quiere decir que podemos tratar a las personas mayores como simples recursos para nuestro beneficio? ¿Significa que los jóvenes son moralmente superiores a los ancianos? No parece tener mucho sentido  esa conclusión. O digamos que debemos elegir entre rescatar a nuestro hijo o hija y salvar a otro niño que no conocemos; muchos de nosotros, si no es que todos, escogeríamos sin dudar rescatar a nuestro hijo ¿Quiere decir que entonces podemos utilizar como recursos a los niños que no sean nuestros hijos? Extraer esa conclusión de la decisión que tomemos suena bastante exagerado, pero ¿por qué debería de ser distinto cuando se trata de animales de otras especies?

Además de todo lo mencionado, está claro que en este tipo de elecciones las emociones tienen un papel muy importante; los vínculos afectivos que se tienen con un hijo sin duda van a favorecer que uno priorice su vida sobre la de otro niño que no conocemos y con el cual no tenemos ningún vínculo. Y aunque las emociones puedan tener un papel importante en este tipo de escenarios, claramente extremos o atípicos, estas no nos justifican automáticamente para priorizar todos los intereses de los humanos en todas las situaciones (Aaltola, 2010). Las elecciones éticas también pueden estar influidas por características de la personalidad (Antes, Brown, Murphy, Waples, Mumford, Conelly y Devenport, 2007), lo que significa que es un proceso “contaminado” por diferentes factores y elementos.

Lo anterior nos lleva a otro punto importante: las decisiones cotidianas que tomamos como comprar en el supermercado, ir a comer a restaurantes, asistir a eventos de entretenimiento que utilizan a animales, y muchos otros más, no son casos extremos en los que debamos elegir entre salvar a algún ser querido o a un animal. Por lo tanto, no parece correcto que estos escenarios extremos sirvan como una justificación válida para perpetuar la explotación animal. Es decir, puede haber situaciones en las que elijamos al humano antes que a un animal no humano en auténticos casos críticos (cuando realmente sea necesario hacerlo), pero esta no es una justificación para tratar a otros animales como recursos para el uso humano (Francione, 2000).

Referencias

Aaltola, E. (2010). Three standard arguments against the individual value of non-human animals. Revista Iberoamericana de Estudios Utilitaristas. 27(1), 15-33.

Antes, Alison., Brown, R., Murphy, S., Waples, E., Mumford, M., Connelly, S., Devenport, L. (2007). Personality and Ethical Decision-Making in Research: The Role of Perceptions of Self and Others. Journal of Empirical Research on Human Research Ethics: An International Journal, 2(4), 15-34.

 Alison L. Antes, Ryan P. Brown, Stephen T. Murphy, Ethan P. Waples, MichaelD. Mumford, Shane Connelly and Lynn D. Devenport

Aroskar, M. (1980). Anatomy of an ethical dilemma. The American Journal of Nursing. 80(4), 658-660.

Bailey, C. (2009). A man and a dog in a lifeboat: Self-sacrifice, animals and the limits of ethical theory. Ethics and Environment. 14(1), 129-148

Francione, G. Introduction to Animal Rights: Your Child or the Dog? Philadelphia: Temple University Press.

Rachels, J. (2006). Introducción a la filosofía moral. México: Fondo de Cultura Económica.

Regan, T. (2004). The Case for Animal Rights. Berkeley: The University of California Press.

Singer, P. (1999). “Reflections”. En The Lives of Animals. Ed: Coetzee, J. Princeton: Princeton University Press.

Standford Encyclopedia of Philosophy. (2018). Moral Dilemmas. Recuperado de: https://plato.stanford.edu/entries/moral-dilemmas/#ConMorDil