Adoptar una dieta a base de plantas no te hace vegano

Muchas personas no veganas, e inclusive quienes ya se denominan veganas, poseen cierta confusión respecto al veganismo, en especial cuando de alimentación se trata. Muchos se ven motivados a adoptar una dieta completamente vegetal por los posibles cambios o beneficios que puede traer a sus vidas. Pero esto no quiere decir que sean veganas. Esperamos que la siguiente explicación aclare por qué esto es así.

Es importante saber y entender que una dieta a base de plantas es aquella que no admite ingredientes de origen animal como carne o secreciones de estos; solamente el consumo de alimentos de origen vegetal con un fin específico, ya que puede ser adoptada por las personas por diversas motivaciones. Por ejemplo, por salud (Lea, Crawford, & Worsley, 2006a, 2006b), como un estilo de vida, como una moda o por ecologismo, entre muchas otras variantes, derivadas de los intereses personales. Esta dieta puede ser viable si es bien planificada y se toman en consideración las necesidades nutricionales (McEvoy & Woodside, 2010)  -como en cualquier otra dieta-.

Es comprensible que las personas que pretenden cambiar su dieta tengan dudas o preguntas porque les preocupa poner en riesgo su salud o estado nutricional, en especial cuando por años se nos ha infundido la supuesta necesidad de consumir alimentos de origen animal para estar sanos. Pero, ¿adoptar una dieta a base de plantas te convierte en vegano?

La respuesta es no, si bien el veganismo rechaza el consumo de carne y derivados animales esta no gira en torno a recetas, documentales de salud o libros de cocina. El veganismo es un principio ético que busca abolir la explotación animal por parte del ser humano. El cambio de alimentación es una consecuencia lógica al adherirnos a la lucha por los Derechos Animales; por lo tanto, una dieta a base de plantas no hace vegano a alguien. Puedes llevar una dieta a base de plantas y continuar participando o ignorando otras formas de explotación animal como lo son las visitas a zoológicos, corridas de toros, usar prendas de cuero, maquillaje o tintes de cabello testeado en animales o con ingredientes de estos, comprar animales para tenerlos como “mascotas”, entre otros. Esto porque seguir una dieta completamente vegetal se hace por motivos de salud, entonces no está claro cómo podría decirse que debemos dejar de asistir a los toros por nuestra salud, por ejemplo.

Si lo analizamos detenidamente, el equiparar alimentación vegetal con veganismo incurre en una falacia que se conoce como “afirmación del consecuente”. Este tipo de argumentos sigue la siguiente forma:

  1. Si A entonces B.
  2. B
  3. Entonces A.

Veamos unos ejemplos para poder comprenderlo mejor:

  1. Si estoy en la playa uso lentes de sol
  2. Uso lentes de sol
  3. Estoy en la playa

Aunque las premisas pueden ser verdaderas, la conclusión podría no serlo porque también puedo llevar lentes de sol aunque no me encuentre en la playa.

  1. Si soy vegano, sigo una alimentación completamente vegetal
  2. Sigo una alimentación completamente vegetal
  3. Soy vegano

Esto no necesariamente se cumple porque a pesar de que mi alimentación no incluya ningún producto de origen animal, puedo realizar otras prácticas contrarias al veganismo (como la pesca deportiva u otras).

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Ahora bien ¿por qué esta aclaración es importante? Como veganos, consideramos que establecer la diferencia entre alimentación completamente vegetal es muy necesario para evitar críticas carentes de fundamento al veganismo o, por otro lado, la formación de generalizaciones a partir de casos particulares. Es muy común ver en noticias que determinada celebridad  se “volvió vegana”, pero esa persona que supuestamente ahora es vegana, monta a caballo. También puede ocurrir que dicha persona no haya señalado explícitamente que es vegana, pero los medios así lo asumen porque ahora excluye, únicamente de su alimentación, productos de origen animal. O, por ejemplo, como en el caso de otras personas famosas, adoptan una alimentación completamente vegetal como algo pasajero.

Muchos de quienes plantean objeciones al veganismo suelen utilizar ejemplos de este tipo para luego decir que es simplemente una cuestión de moda, salud o bien algo que no toma en cuenta otras formas de explotación animal. Esto es falso puesto que no ingerir productos de origen animal es solo una de las acciones que como veganos se asumen para respetar a otros animales. Además, a diferencia de las personas que lo hacen por motivos asociados a la salud, las motivaciones éticas tienen un papel significativo para que las personas se mantengan veganas (Radnitz, Beezhold, & DiMatteo, 2015). Asimismo, quisiéramos agregar que las celebridades veganas no suelen ser referentes fiables sobre aspectos relacionados con el veganismo, sobre todo respecto a sus fundamentos.

Antes de que alguien considere que explicar esta diferencia es una actitud típica de un vegano fanático, habría que preguntarse si también es fanático un químico, físico, médico, etc. que corrige la definición de un término que reiteradamente ha visto que se utiliza mal en diferentes medios, como redes sociales. ¿Por qué sería fanatismo en un caso, pero en otro no? Acá hablamos de llamar fanático a alguien simplemente porque corrige la mala utilización de un concepto; no de las personas que realizan acciones violentas para atacar a otras.

Si realmente tenemos un genuino interés por informar a otros, por respeto y coherencia debemos primero infórmanos a nosotros mismos para evitar difundir conceptos erróneos o ideas personales que no se ajustan a los principios del veganismo o que más bien lo distorsionan. Además, no debemos confundir nuestros propios intereses o los posibles beneficios de adoptar el veganismo con su verdadera motivación.

Se es vegano por los no-humanos. No se trata de nuestro proceso, se trata de respetarlos.

Referencias

Lea, E., Crawford, D., & Worsley, A. (2006a). Consumers’ readiness to eat a plant-based diet. European Journal of Clinical Nutrition, 60, 342–351. doi: 10.1038/sj.ejcn.1602320

Lea, E., Crawford, D., & Worsley, A. (2006b). Public views of the benefits and barriers to the consumption of a plant-based diet. European Journal of Clinical Nutrition (2006), 60, 828–837. doi: 10.1038/sj.ejcn.1602387

McEvoy, C., & Woodside, J. (2010). Vegetarian and Vegan Diets: Weighing the Claims. In T. Wilson, G. Bray, N. Temple & M. Struble (Eds.), Nutrition Guide for Physicians (pp. 81-94). New York: Humana Press.

Radnitz, C., Beezhold, B., & DiMatteo, J. (2015). Investigation of lifestyle choices of individuals following a vegan diet for health and ethical reasons. Appetite, 90, 31-36.