Lo que el veganismo no es

El veganismo es un tema que pareciera haber captado la atención de diversos medios, por lo que ahora es más frecuente ver noticias asociadas al tema. No es de extrañar, también, que sea objeto de burlas que se sustentan en una definición errónea, y que parecieran confundir entre los planteamientos teóricos y las prácticas de algunos veganos; es decir, que piensen que diversas iniciativas o luchas son lo mismo simplemente porque ven a personas denominadas, naturópatas, por ejemplo, decir que son veganas. Así,  es normal que se generalice y achaque a todo el movimiento lo que se ha visto en unas cuantas personas.

La mayoría de estos ataques  caricaturizan la postura a gusto de sus detractores para luego criticarla a sus anchas. Pareciera, entonces, que son necesarias ciertas explicaciones para saber cuándo se está haciendo una crítica al veganismo propiamente dicho o bien a la versión distorsionada que tienen del mismo.  Esta entrada comienza enlistando y explicando por qué muchas de las afirmaciones que acá contenidas no son constituyentes ni mucho menos elementos centrales del veganismo. Hay que tener en mente la diferencia entre lo que practican algunos veganos y lo que se defiende desde el veganismo propiamente definido.

Sobre esto, también sería pertinente aclarar que lo que aquí expondremos no serán acusaciones que incurran en lo que se denomina la “falacia del auténtico escocés”.  Evidentemente, un millenial puede ser vegano, así como una persona naturópata también puede serlo. Lo que queremos es precisar que según su definición, el veganismo no tiene nada que ver con estas cuestiones. En este sentido, pareciera lógico terminar esta entrada dando una definición de lo que éste es. Y eso es, exactamente, lo que haremos.

No es una iniciativa millenial

Criticar a los millenials está de moda. No falta el autodenominado experto que tranquilamente se encarga de sentar cátedra de cómo es y no es esa generación de jóvenes que “quieren cambiar al mundo”. Son llamados millennials aquellos nacidos entre los años 80’s y 1995. Se les describe como liberales, pertenecer a una clase media, tener cierta dependencia a las redes sociales, el internet y tener mucho sentido de lucha social, entre otras cosas (Begazo y Fernández, 2015). Evidentemente, descripciones tan bastas pueden caer en generalizaciones apresuradas.

Ahora bien, para determinar por qué la afirmación de que el veganismo no es algo que surja de esta generación bastaría con remitirse a la fecha en la que se funda la Primera Sociedad Vegana. Y esto fue en 1944, es decir, 34 años antes de la generación millennial. Este dato sería suficiente para dejar claro por qué el veganismo no tiene origen en esta generación; aunque, no sería de extrañarse las afirmaciones insistentes que intenten vincularlos. Pero, de nuevo, esto se debe a desconocimiento de aquello que se pretende criticar. Por supuesto, no se niega que existan personas “millennials” ¿pero esto se debe a pertenecer a esa generación? De ser así, personas de generaciones anteriores que han adoptado el veganismo desde su creación  o actualmente después de cumplidos los 40 o más años de edad, no serían veganos por no ser millenials, por ello el veganismo no tiene relación con ello.

No es una dieta

El veganismo no se limita al abandono del consumo de carnes y derivados como los huevos, leche miel u otros. Por ello, minimizarlo a lo que decidimos poner en nuestros platos y los beneficios que se pueden obtener de ello es algo que resta importancia a esta injusticia. ¿Por qué? Bueno, porque los potenciales beneficios son un agregado: acá lo relevante sería tener en cuenta que se hace por un rechazo a consumir aquello que sea producto de explotar a animales no humanos.

Normalmente las personas suelen asociarlo con una dieta, ya que en muchos casos se ve difundido erróneamente por ideas poco acertadas o informadas en las cuales se tiende  confundir una pequeña parte con el todo; esto es,  establecen que un ámbito de aplicación del veganismo (la alimentación), es el veganismo como tal. La dieta, generalmente, se refiere  al conjunto de sustancias alimenticias que cada ser vivo consume habitualmente (Sabaté, 2005). En este sentido, es cierto que una alimentación completamente vegetal, sería la dieta que sigue una persona vegana. Pero esto no quiere decir que el veganismo sea una dieta.

La dieta completamente vegetal se reduce exclusivamente a la alimentación que las personas veganas adoptan -y en algunos casos no veganos también lo hacen por salud-. Esta postura requiere un cambio en nuestra alimentación, pues, está claro que constituye un aspecto importante si queremos ser acordes a los principios del veganismo; pero ello no quiere decir qué se centre en los alimentos únicamente.

No es un estilo de vida

El estilo de vida es un concepto que refleja la forma personal en que el ser humano organiza su vida cotidiana. Al ser un término tan abstracto resulta difícil llegar a un consenso a la hora de definirlo. Incluso, ha llegado a emplearse como modelo o patrón de consumo como en las actividades, gustos o intereses, además de verse fuertemente asociado a los ámbitos de salud para el humano. (De la Cruz y Pino)

Por lo tanto son conductas adoptadas para favorecer y satisfacer nuestras necesidades. El veganismo no es, ni gira en torno a nosotros, no es sobre nuestro proceso o desarrollo personal pues, es una lucha por la liberación animal, independiente de nuestras preferencias, tendencias, el estilo de cada quién  o hábitos frecuentes  que algunas personas deciden adoptar. Hay casos en los que esto se hace patente; por ejemplo, cuando una persona vegana “extraña” el sabor de determinado alimento de origen animal, pero se niega a consumirlo porque tiene claro que su obtención proviene de someter a otros individuos sintientes. Es claro, en este caso, que es una decisión que no siempre coincide con las preferencias personales.

Se puede tomar el hábito de la lectura, un estilo de vida saludable, practicar yoga o adoptar el hábito de ejercitarse, estos serían algunos ejemplos de estilos de vida, pero una posición ética que pretende justicia y liberación para otros individuos no puede ser reducida al punto de preferencias. Eso sería tan incoherente como llamar a la lucha por los Derechos Humanos, un “estilo de vida”.

No es una secta

La más común de todas las críticas. No falta quien diga que el veganismo es una secta e inmediatamente después de haberlo hecho adopte una actitud autocomplaciente por haber creído que lo refutaba. Generalmente, esta afirmación se hace para generar rechazo asociando al veganismo con algo “oculto”, con prácticas muy raras y abusos de todo tipo por parte de líderes o gurús excéntricos. Claro, esto no quiere decir que no existan casos de personas que han sabido aprovecharse del veganismo (o al menos de algunas cosas que son propias del mismo) para lucrar y satisfacer deseos megalomaníacos. Una descripción detallada de esto puede leerse acá, por lo que no nos detendremos en esta cuestión.

No es la cura de todos los males del mundo

En el intento de convencer a otras personas para que sean veganas, algunos lo presentan como la auténtica panacea, la solución a todos los problemas humanos habidos y por haber. Y esto, siendo realistas no es así. Por ejemplo, es cierto que hay evidencia que vincula una alimentación vegetal con una mejoría para la salud humana y para el planeta. Pero también es verdad que una alimentación que incluya productos de origen animal bien planificada también puede ser saludable y pueden haber formas de explotación animal que le presten atención al impacto ecológico de sus actividades. Que quede claro que acá no se está promoviendo ni apoyando el consumo de animales; simplemente señalamos que el veganismo se centra exclusivamente en los no humanos y no pretende ser un remedio a los demás males de la sociedad, si bien en muchos casos el veganismo comparte ciertas similitudes con otras luchas, este no nació y no vela por ellas. Pero, claro, de ello no se sigue que el veganismo sea incompatible con otras luchas; lo que ocurre es que resulta incorrecto igualarlas pues cada una tiene su razón de ser.

No es una moda new age

El movimiento New Age consiste en una red poco estructurada de individuos y organizaciones que comparten una visión sobre una nueva era de iluminación y armonía (La era de Acuario), y que suscriben a una visión de mundo común. Esta visión de mundo es el monismo (todo está constituido por una sola sustancia), el pateísmo (todo es dios) y el misticismo (la experiencia personal con lo “divino”). El eclecticismo (básicamente, se acepta cualquier libro religioso; desde la biblia hasta lecturas budistas) y el sincretismo religioso (combinar y sintetizar distintas enseñanzas religiosas) y la deificación a la humanidad (“la humanidad es dios”) también son características de este movimiento (Rhodes, 1995).

¿Cómo encaja el veganismo en todo esto? Está difícil de decir, especialmente porque éste cuestiona el antropocentrismo (visión que pareciera tener cierta relevancia dentro del movimiento de la New Age). Precisamente porque el antropocentrismo –una manifestación del especismo- provoca que nos creamos con el derecho para explotar a los animales de otras especies. Y no solo eso, sino que en los diferentes textos dedicados a tratar la cuestión de los Derechos Animales, no se hace ningún tipo de mención a creencias propias de la New Age (como las ya mencionadas) ni se busca algún tipo de “iluminación”. Decir que el especismo es un prejuicio cuestionable e igual de injustificado que el racismo no es ninguna verdad propia de algún “iluminado”. A menos que consideremos que no discriminar a otros por su color de piel también es una verdad que solo se alcanza con la “iluminación”. Y pareciera que este no es el caso.

Un movimiento naturópata

La naturopatía, es un campo que estudia las propiedades y aplicaciones de elementos naturales (vegetales, frutas, verduras, etc, y el agua, tierra, sol y aire) para mantener y recuperar la salud, así como el el retorno a un estilo de vida natural (Blessing, 2011). También se define como un enfoque multidisciplinario al cuidado de la salud que reconoce el poder innato del cuerpo para curarse a sí mismo. La filosofía naturopática también circunscribe el tratamiento de las enfermedades a través de la estimulación, mejora y apoyo de la capacidad inherente de sanar de cada persona (Kayne, 2009).

¿Y qué tiene que ver esto con el veganismo? Pues nada, en realidad. El veganismo no busca el retorno a un “estilo de vida natural”, tampoco tiene que ver con dejar de explotar a otros animales para exclusivamente mejorar nuestra salud o para contribuir a la sanación de nuestro cuerpo. Si, puede haber veganos que, por distintas razones, motivaciones e intereses sean naturópatas o sean afines a la naturopatía; pero esto no convierte al veganismo en una postura naturópata, ni quiere decir que ambos conceptos sean intercambiables.  Por estas situaciones al principio se ha señalado que debe separarse las prácticas de los veganos y el veganismo propiamente definido.

Si has llegado a leer hasta acá, probablemente te estés preguntando: ¿Si el veganismo no es nada de esto, entonces qué es? Bueno, en realidad es bastante sencillo. El veganismo ha sido definido como la “doctrina en la que el hombre -ser humanodebe vivir sin explotar a los animales” (1951). Por animales entiéndase a aquéllos de otras especies. ¿Esta definición tiene algo que ver con las críticas que están en esta lista? Está claro que no. Pero, aun así, siguen repitiéndose hasta el cansancio, como si de tanto repetirlas se fuesen a volver ciertas.

Muchos de los malentendidos que incluimos acá pueden parecer bastante absurdos, pero consiguen convencer a algunas personas para que los crean sinceramente; logrando que estas tergiversaciones les parezcan sensatas. Por ello, es de nuestro interés que, para una mejor comprensión y comunicación del veganismo, tengamos claras las cosas. Curiosamente,  mientras redactábamos esta entrada nos dimos cuenta de que en realidad aún quedan muchas críticas que, por cuestiones de extensión, no han sido incluidas acá. Por lo tanto, más adelante se dedicará otro espacio a abordarlas.

Referencias        

Begazo, J., y Fernandez, W. (2015). Los millennials peruanos: Características y proyecciones de vida. Rev. de Investigación de la Fac. de Ciencias Administrativas, 18(36)

Blessing, B. (2011). Pathways of Homoeopathic Medicine. Springer.

Carbajal, A. )2001). La dieta como modelo prudente y saludable. Rev. Chilena de Nutrición.

Cross. L. (1951). Veganism Defined. Recuperado de: http://www.candidhominid.com/2011/07/leslie-cross.html

Kayne, S. (2009). Complementary and Alternative Medicine. Chicago: Pharmaceutical Press.

Rhodes, R. (1995). El movimiento New Age. EU: Zondervan Publishing House

Sabaté, J. )2005). Nutrición Vegetariana. Toledo. Edibook

De la Cruz y Pino.  Estilo de vida relacionado con la salud. Facultad de Ciencias del Deporte. Universidad de Murcia.

Rodriguez y Agulló. (1999) Estilos de vida, cultura, ocio y tiempo libre de los estudiantes universitarios. Universidad de Oviedo. Psicothema.

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